Inversión privada en Piura: la locomotora que espera luz verde del Estado para arrancar
Proyectos por más de US$3,000 millones están paralizados por trabas burocráticas, conflictos sociales sin mediar y falta de infraestructura. El costo de la inacción lo pagamos todos.
Hay sobre la mesa de los despachos regionales y ministeriales proyectos de inversión privada en Piura por más de tres mil millones de dólares. Minería, agroindustria, energías renovables, turismo, logística portuaria. Proyectos que generarían decenas de miles de empleos directos y centenares de miles de empleos indirectos en una región que todavía tiene tasas de desempleo y subempleo que avergüenzan a cualquier estadístico de buena fe. Y sin embargo, muchos de esos proyectos están paralizados. ¿Por qué?
La respuesta honesta tiene varias capas. La primera es la burocracia ambiental. No porque la protección ambiental esté mal, sino porque el sistema de evaluación de impacto ambiental en el Perú funciona con plazos bíblicos, criterios cambiantes y funcionarios que firman lo menos posible para no asumir responsabilidades. Un Estudio de Impacto Ambiental que debería tomar doce meses puede tardar cuatro años. Eso no lo puede soportar ningún plan de negocios.
La segunda capa es la conflictividad social mal gestionada. Hay proyectos que generan oposición legítima de comunidades que no han sido informadas, consultadas ni incorporadas como beneficiarias. Y hay proyectos que son bloqueados por grupos de interés que no representan a nadie pero que saben usar la presión callejera para obtener beneficios particulares. El Estado no distingue entre unos y otros, y en la duda, paraliza todo.
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