El reto hídrico de Piura: el agua que no llega cuando más se necesita
A pesar de ser una región con ríos caudalosos y acuíferos subterráneos, Piura enfrenta una paradoja cruel: el agua sobra en época de lluvias y falta el resto del año. ¿Qué está fallando?
Hay algo profundamente paradójico en el drama hídrico de Piura. Una región cruzada por el río más caudaloso del país durante El Niño, rodeada de acuíferos subterráneos en sus planicies costeras y bañada por corrientes que alimentan proyectos de irrigación valuados en miles de millones de soles, padece cortes de agua de 12 y 18 horas en su capital. Algo está fallando estructuralmente, y no se trata de un problema técnico menor.
El diagnóstico es conocido por todos y ejecutado por nadie. Las pérdidas de agua en las redes de distribución de EPS Grau superan el 42%, es decir, casi la mitad del agua que se trata y bombea se pierde en tuberías con décadas de antigüedad antes de llegar al grifo del usuario. En cualquier ciudad medianamente bien administrada del mundo, esa cifra no debería superar el 15%.
A esto se suma la desarticulación entre los sistemas de almacenamiento y la demanda real. El reservorio de Los Ejidos tiene capacidad para 14 millones de metros cúbicos, pero raramente se gestiona con una estrategia de largo plazo. Se llena en época de lluvia y se agota en época seca, en lugar de implementar un calendario de abastecimiento que equilibre la disponibilidad durante todo el año.
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